Patinar como relajación mental – elimina el stress patinando

Una de las cosas que más me gustan del patinaje es la relajación mental que consigo con ello. Es una actividad beneficiosa para cuerpo y mente, aunque suene cursi. Al ser un ejercicio eminentemente aeróbico y al aire libre oxigena y refresca los pulmones. (Salvo que se patine por Madrid en agosto). Mejora la resistencia de los músculos, la fuerza, flexibilidad y la postura del cuerpo de forma gradual.

Mientras te deslizas el organismo se adapta al esfuerzo aeróbico y uno suele caer en un ritmo cardiaco estable, con las pulsaciones un poco subidas pero sin perder la respiración. Al cabo de un rato esto hace que nos sintamos tranquilos y en calma, aunque en realidad estamos haciendo un esfuerzo similar al footing.

Hay factores que potencian este componente meditativo que sirve para desestresarse. Elegir un recorrido o lugar adecuado tiene mucho que ver. Para meditar sobre patines hay que poder rodar tramos largos sin tener que preocuparse de cosas como tráfico, semáforos, balones, superficies difíciles, cuestas, bordillos, etc.

  • Ponerse o no música: Si lugar y horario te lo permiten (p.ej. por la noche en un paseo marítimo sin mucha gente), acompañarse de una playlist con los temas favoritos es un gran relajante. Yo tengo dos listas de canciones que uso para patinar: una de 1 horas y una de 2.5 horas que no molesta repetir. Son las favoritas y eso ya es a gusto de cada uno.Para los que no tenéis costa siento poneros los dientes largos, pero es que no hay nada como patinar por la playa de noche con tus canciones y poca gente por la calle. Te sueltas toda la basura del día.
  • Un recorrido que al comienzo tenga alguna cuesta para quitarse el primer estrés de encima gracias a un poco de sobreesfuerzo. Por ejemplo una cuesta arriba al comienzo te pone en ruta y luego ya vas con calma. Cuanto mayor sea la distancia en un sentido mejor. Dar vueltas a un parque de 50 metros no permite vaciar la mente porque cada 20 segundos estás girando.
  • Hacer lo que uno sabe y dejar los trucos para otro momento. A veces simplemente dar vueltas es lo más relajante. También hacer cosas que uno domina. Pero ponerse a probar cosas nuevas o que no salen bien no relaja porque estamos demasiado pendientes de ello.

Luego está el tema de las famosas endorfinas. Como no hay nada mejor que un buen placebo, el mito de que el cuerpo va soltando endorfinas que te provocan felicidad mientras corres o haces algún ejercicio de este tipo se mantiene a pesar de que no hay evidencias científicas que lo demuestren.

Las endorfinas existen, pero no se liberan por estar unas horas haciendo ejercicio. Eso simplemente es el placer de estar en movimiento, que también es agradable. A mí personalmente me trae sin cuidado si lo que mejora mi estado de ánimo es una proteína en el cerebro u otra. Lo que cuenta es el resultado. Y eso sí que está científicamente probado, que hacer deporte durante un rato largo a un nivel no extenuante relaja la mente.

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