Patinaje y salud

Aunque patinar es un deporte de hace ya décadas, han habido varias olas de popularidad. En los últimos años, el tema de los patines parece que vuelve a surgir con fuerza, en gran parte gracias a los patinadores urbanos. Pero también por una nueva generación de patinadores adultos se está enganchando a los patines por un tema de salud y bienestar.

Patinar es un deporte saludable

Patinar es un deporte saludable incluso para personas ya no tan jóvenes. Principalmente por la suavidad de los movimientos, que tonifican los músculos sin forzar las articulaciones. Es un ejercicio saludable también a nivel cardiovascular, ideal para coger un poco de fondo. Como no se descarga el peso a golpes sobre rodillas o tobillos, también es adecuado para personas con sobrepeso.

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Patinar es una actividad sana y social que te pone en forma en compañía. ©Depositphotos.com/andresr

Entre los factores que hacen de este deporte un ejercicio recomendado están no sólo la óptima estimulación del sistema cardiovascular. Las articulaciones, los tendones y meniscos sufren menos desgaste que en deportes como footing o fútbol, ya que no hay pisadas ni saltos bruscos que ejerzan presión sobre las articulaciones.

Ventajas a nivel cardiovascular: Patinar entrena la resistencia física

Como  todos los deportes de resistencia, el patinaje ejerce una influencia positiva sobre el corazón. Una persona desentrenada no suele superar las 140-160 pulsaciones por minuto, ideal para el entrenamiento aeróbico. Aunque disponga de una superficie llana, sin obstáculos y suficientemente larga, con una técnica simple de desplazamiento el principiante no suele superar los 4 milimoles de lactato por litro de sangre.

Hay que moverse a más de 30 Km/h para superar el límite aeróbico. Por ello, los principiantes no sufren riesgo de sobre esforzar su corazón, simplemente no pueden ir más rápido de lo que deben.

Hay un estudio de la universidad alemana de Bochum que indica que el cansancio muscular de un patinador (no profesional) se asemeja mucho al de un ciclista (no profesional), aunque el trabajo del sistema circulatorio es más parecido al de un corredor. Por ello, un patinador principiante puede avanzar con bastante rapidez en resistencia aunque no tenga tanta fuerza en las piernas.

Patinar mejora la coordinación y la musculatura de los mayores

Patinar requiere un mayor esfuerzo de coordinación que andar, correr o ir en bicicleta. La menor superficie de contacto con el suelo, las constantes pequeñas irregularidades del terreno y la necesidad de alternar el peso sobre una sola pierna durante un momento entrenan la coordinación del patinador. Los patinadores ya un poco mayores pueden mejorar su coordinación corporal con el patinaje.

Es un deporte aconsejable para personas maduras y con articulaciones débiles, aunque a priori parezca poco indicado. La suavidad de los movimientos y sobre todo la falta de presión y golpes en las articulaciones (como pasa en el footing) minimizan el desgaste en personas con articulaciones débiles, a la vez que ayudan a fortalecer la musculatura de sujeción, sobre todo en las pantorrillas, muslos, espalda y barriga. Sin embargo, patinando no se entrenan casi brazos ni hombros, con lo cual puede haber una pequeña descompensación en la tonificación muscular si no se hace ejercicio adicional para fortalecer los brazos.

Siempre habrá que sopesar si para una persona mayor de 70 años es aconsejable aprender este deporte o no. Sin embargo, aprender a patinar con 40 o 50 años no supone ningún problema si no hay enfermedades que lo impidan.

Patinar es un deporte agradecido para las articulaciones

Patinar tiene la gran ventaja de que es un deporte muy suave para las articulaciones. Sobre todo las personas con sobrepeso agradecerán esta forma de hacer deporte sin maltratar sus rodillas y caderas.

El patinador hace trabajar las articulaciones y los ligamentos, pero no los somete a una presión excesiva. La cantidad de repeticiones del mismo movimiento que realizan las articulaciones y ligamentos contribuye a reforzar los tejidos, además de activar la circulación en estas zonas. Esto es beneficioso sobre todo para las extremidades inferiores. En la modalidad de patinaje nórdico con bastones también se refuerzan adicionalmente  las extremidades superiores.

Para la parte superior del cuerpo, patinar sin bastones, (el patinaje clásico), tiene otro efecto positivo: Se refuerza la musculatura de la espalda porque hay que mantener el torso sujeto.  Esto lo notan los principiantes en las primeras sesiones, que a menudo se quejan de un dolor de espalda porque van demasiado inclinados. Este dolor pueden ser agujetas, pero por lo general se debe a que no tienen bien desarrollada la musculatura de la espalda y les duele la región lumbar. En estos casos conviene reducir un poco la intensidad o duración de los entrenamientos, o incluso pausar unos días, hasta que la musculatura se haya acostumbrado a su nuevo trabajo de sostén.  Poco a poco se notará una mejora en el tono de la espalda, sobre todo en las personas poco entrenadas. A medida que se avanza técnicamente, la postura es más erguida, con lo que con el tiempo se cargan cada vez menos las vértebras lumbares.

Este efecto en la musculatura de la espalda lo notarán sobre todo las personas que trabajan mucho rato sentadas frente a un ordenador. El sedentarismo hace que se pierda fuerza y tono en la espalda. Sobre todo para estas personas, unas cuantas horas de patinaje a la semana obran milagros y constituyen un ejercicio de lo más saludable para su esqueleto.

Patinar eleva el estado de ánimo

La combinación del movimiento rítmico del patinador con la suavidad del deslizamiento es algo que engancha a los patinadores desde el momento en el que dominan las técnicas más básicas de patinaje. Patinar se convierte en un movimiento tranquilo y meditativo. Cuando se tiene la suerte de poder deslizarse sobre superficies limpias y muy largas, se expande una sensación de placidez que tiene cierto efecto adictivo. Unos cuantos kilómetros patinando hacen que la persona se sienta bien, tranquila y satisfecha. Es un modo fácil y sano de encontrar el equilibrio personal sin necesidad de manipular el organismo con fármacos ni tonterías.

Es un deporte que se aprende con relativa facilidad y además muy divertido. Tampoco es desdeñable el factor social. Se trata de un deporte comunicativo, en el que a menudo se conocen a otros patinadores y en el que es habitual patinar en pequeños grupos. La suavidad del ejercicio permite charlar tranquilamente mientras se patina. En muchas ciudades hay citas fijas para patinadores, donde se encuentra incluso cientos de personas para hacer recorridos.  En Europa hay grupos en casi todas las grandes ciudades.

Potencial de riesgo del patinaje con patines en línea

Patinar en un deporte muy saludable. Tras la bicicleta y la natación es uno de los más completos para las persona.

No obstante, esto sólo es así respetando algunas normas básicas. Si no se respetan, puede ser un deporte de riesgo. La mayoría de accidentes y lesiones al patinar son provocados por una mezcla de mala técnica y la falta de protecciones. Una persona que no sabe frenar y circula sin protectores juega con su salud y se arriesga a golpes, luxaciones y hasta roturas que con una buena protección son perfectamente evitables sobre todo en muñecas, codos y rodillas. Los  principiantes también deberían llevar un casco protector.

El mejor método de prevención de lesiones al patinar es tener una buena técnica. Se pueden hacer cursos o simplemente ir aprendiendo uno mismo poco a poco en lugares seguros. En los cursos se enseña la teoría en un par de horas, sobre todo las técnicas de frenado y cómo caer. Pero sólo cuando se llevan muchas horas y semanas patinando con precaución y siempre en la medida de las propias posibilidades, se empieza a conocer los movimientos en profundidad.

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