Humedad y arena, los enemigos de tus patines

Humedad, polvo y arena son componentes básicos para construir un castillo en la playa. Sin embargo, en las ruedas de un patín en línea se convierten en un nocivo cóctel que puede afectar negativamente la velocidad del patinador y la respuesta del patín.

 

Las piezas más sensibles a la humedad y la arena son las ruedas y los rodamientos.

 

El rodamiento en sí es un pequeño anillo de metal cerrado más o menos herméticamente que se inserta en el centro de la rueda del patín. Dentro del rodamiento unos cilindro metálicos contienen un juego de pequeñas bolas de metal. En cada rueda se insertan dos rodamientos separados por un anillo metálico.
Las ruedas están montadas en unos ejes sujetos al chasis, pero no tocan el eje. Hay unas piezas de metal que a su vez separan los rodamientos del eje. Con esto hay varios elementos rotatorios que permiten que las ruedas giren libremente.

Componentes del giro de la rueda
Componentes del giro de la rueda

La clave para patinar con suavidad está en que todas estas piezas de metal entre el eje y el interior de la rueda se muevan con total libertad alrededor de las pequeñas bolas de metal de los rodamientos.
Si patinamos por zonas con arena, las pequeñas partículas de arena se pueden incrustar dentro de las piezas que giran. Si además pasamos por charcos o barro, estas partículas de arena se juntan formando pequeños baches dentro de la rueda. En el peor de los casos, la arena llega a entrar dentro del anillo de las bolitas de metal, impidiendo el movimiento o dañándolas.
El resultado de esto puede ser que la rueda ya no gire con libertad y haya que hacer un sobreesfuerzo para patinar y en vez de deslizarnos con suavidad y menos impulsos.
Por eso no es aconsejable circular con patines por zonas de playa , charcos o cuando llueve mucho.