¡Me duelen los pies!



Que duelan los pies es algo completamente normal cuando se patina por primera vez. No es tán normal si siguen doliendo durante semanas. Aunque he visto llorar a algún niño que se llenó el pie de ampollas porque se había empeñado en patinar sin calcetines, normalmente se trata de adultos a quienes les duelen los pies al patinar.

¿Porqué es normal que duelan los pies al principio?

El pie se tiene que adaptar a la posición de patinaje. Dado que las botas rígidas no permiten la movilidad del pie como estamos acostumbrados con zapatillas, el resto de la pierna trabaja más.

Muchas veces el dolor proviene de la tensión que tenemos en los dedos de los pies, que agarrotamos como respuesta al nerviosismo o la falta de equilibrio. Con lo cual, aunque nos duelen los pies, en realidad nos duele aprender a mantener el equilibrio. Esto desaparece con el tiempo a medida que adquirimos soltura patinando.

Dolor de pies por una talla inadecuada

Pero el dolor en los pies también se puede deber a que el patín no tenga la talla ideal. Si sentimos contracturas en el pie, los dedos del pie o la tibia (la parte delantera de las pantorrillas) puede ser que los patines sean demasiado grandes y estemos repartiendo el peso constantemente.

Si tenemos ampollas o rozaduras es probable que la bota sea demasiado grande y el pie roce demasiado por “bailar” en el patín, o que los calcetines sean demasiado gordos.

Si el dolor es más lateral y es una sensación de presión, las botas serán demasiado pequeñas.

Si nos duele la planta del pie, como “dolor debajo de los pies”, puede que hayamos atado o cerrado los patines demasiado fuertemente, que las botas sean demasiado pequeñas o que las ruedas sean demasiado duras.

Si tenemos dolor en la zona del tobillo o la pantorrilla se puede deber a que el patín sea demasiado estrecho, lo hayamos atado demasiado fuerte o que la posición de los pies no sea la idónea para patinar.

Problemas derivados de patines que no son de nuestra talla

Cuando el patín no tiene la talla adecuada tendremos dolor en los pies.

  • Si los patines son demasiado grandes, el pie tendrá demasiado espacio dentro de la bota. Esto ocasiona varios problemas:

Por un lado al pie la falta estabilidad por falta de sujeción por parte de la bota. Esto lleva a que los dedos de los pies se tense y doblen, como intentando agarraese al suelo, y al final sufrimos contracturas en el pie que pueden llegar hasta la pierna. Por otro, el baile del pie dentro de la bota puede ocasionar rozaduras y ampollas.

Esto no tiene más remedio que cambiar de patines. Por lo que es esencial probárselos antes de la compra. Si se compra online, hay que tener claro que se pueda cambiar el modelo por otra talla en caso de que no nos vengan bien.

  • Si los patines son demasiado pequeños, también tendremos problemas. El pie no dispondrá de suficiente espacio y apretará en algunas partes del pies. Si se trata de patines nuevos esto puede desaparecer al cabo de unos días porque el patín se adapta al pie.

Si pasados unos días o kilómetros la situación no cambia, puede ser que efectivamente los patines sean demasiado pequeños. En algunos tipos de patines se pueden moldear al pie con calor. Pero es más fácil comprar patines adecuados tomándose el tiempo necesario para probarlos que ir haciendo experimentos en el horno de casa. Sobre todo, porque los patines moldeables suelen ser caros. En el caso de patines con botas flexibles o acolchadas suele haber menos problema de patines pequeños porque si entra el pie y calza bien, el patín se adapta al pie.

Problemas derivados de los calcetines

Lo ideal es que el pie tenga contacto leve con el patín para tener el mayor control posible y para eso hay que ponerse calcetines finos. Al llevar calcetines gordos añadimos una capa al pie que lo hace “crecer” artificialmente. Esto puede llevar a que el pie resbale dentro del calcetín o que se formen arrugas que a la larga provocan ampollas, ya que la presión sobre el pie es algo mayor que con calcetines finos.

Todos los patines suelen estar diseñados para que el pie entre con comodidad y esté acolchado: o porque la bota flexible ya está acolchada en el interior, o porque haya un botín interno que sirva de acolchamiento. No son botas de montaña con las que necesitemos llevar dos pares de calcetines o calcetines gruesos de lana.

Problemas derivados de atar los patines demasiado fuerte

Muchas veces lo que percibimos como “dolor debajo del pie” se debe a que hemos atado los cordones con demasiada fuerza. El efecto no es que nos duela la planta del pie realmente, sino que la falta de circulación se hace notar allí.

Las botas se deben atar en la parte delantera y sujetar con fuerza la bota a los pies. En la zona del tobillo no se deben atar con la misma fuerza porque eso empuja el pie hacia abajo y presiona sobre el suelo del patin.

Al ponérselos, los patines deben estar completamente abiertos. Una vez que el pie este bien metido, se cierran lo suficiente como para que la lengüeta no nos apriete el empeine. Si la lengüeta está demasiado apretada estaremos añadiendo presión al pie y de entrada comenzaremos a patinar con una posición del pie incómoda. En la parte del tobillo hay que sentir una sujeción que nos dé estabilidad, pero no debe ser tán fuerte que tire o presione el pie hacia ningúna dirección.

Problemas derivados de ruedas muy duras

Si las ruedas son muy duras el patinaje no es tán confortable. Cualquier obstáculo sobre el que pasemos se transmitirá directamente  a la planta del pie. Si los patines tienen un mecanismo anti-choque, como llevan casi todos los patines urbanos o agresivos, no suele haber problemas. Pero unos patines de fitnes con ruedas muy duras no absorben el impacto del suelo de la misma forma y pueden llegar a molestar. Con usar ruedas algo más blandas eso desaparece.

Problemas derivados de la mala posición del pie

Al patinar, los pies deberían estar pisando de forma plana la suela del patín o la bota y las piernas deben estar en angulo recto sobre el suelo. Lo que se inclina o dobla son las rodillas y el torso, pero piernas y pies deben formar una L contra el suelo. Además el pie debe estar recto sin doblarse hacia adentro o afuera. Con una bota rígida esto se hace casi instintivamente, pero con botas flexibles o de caña baja es posible que los pies se doblen hacia un lado.

Esto provoca dolor por la presión desigual que se ejerce sobre el pie. También al deslizarse los pies deberían estar rectos, formando una línea con entre el dedo gordo, la rodilla y la nariz.